El poemario ENTRE MI SOMBRA Y MI CUERPO predomina la lírica amorosa y los otros temas aparecen de modo incidental. Aquí, la versificación se vuelve más versátil y ceñida, el ritmo es a menudo sincopado, hay excelentes pasajes en tono conversacional, y en la composición casi desaparecen los elementos retóricos o didácticos en beneficio de la fineza lírica. Con facilidad, fluidez y soltura notoria en la versificación clásica, en desarrollos directos, sencillos, muchas veces de primera intención, en sus primeros libros de poesía, trató cuatro asuntos principales siempre con carácter lírico−metafísico: la mística del Mediador, las cuestiones de la existencia, y el amor sensualizado y erótico.